Congreso Mexicano del Petróleo

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Expropiación del petróleo en México

El acto de nacionalización llevado a cabo en el año 1938 de la industria petrolera mexicana dio como resultado la puesta en marcha de la ley de ejecución en el año 1936, según el artículo 27 de la constitución mexicana, aplicada a las compañías que explotaban los recursos mediante el decreto de fecha 18 de marzo de 1938, por él presidente Lázaro Cárdenas del Río.

Esta consistía en expropiar ilegalmente las maquinarias, las instalaciones, edificios, refinerías, estaciones de distribución, embarcaciones, oleoductos, y todo aquello que tuviera que ver con la industria, todos los muebles e inmuebles de la compañía mexicana de Petróleo llamada El Águila, la que era subsidiaria de la Royal Dutch Shell, la compañía Naviera San Cristóbal, la compañía Naviera San Ricardo, la Huasteca Petroleum Company, subsidiaria esta última de la Standard Oil Company de New Jersey, la que se vio afectada cuando cambió su nombre por Amoco Corporation, en total fueron hasta 19 empresas las expropiadas por el gobierno mexicano.

Consecuencia de estas expropiaciones:

Como consecuencia de estas decisiones el Reino Unido rompió relaciones con México, en el caso de los Países Bajos y Estados Unidos, decretaron un embargo comercial y retiraron todo el personal técnico acreditado en el país. En el caso de los EEUU, dejó de adquirir petróleo y plata mexicana y volcó su preferencia hacia el petróleo Venezolano.
Como consecuencia de estas acciones del 23 de marzo, se conglomeraron miles de personas de todas las clases manifestando su respaldo, en ella se regalaron hasta gallinas para cubrir la indemnización.

Las colectas y las indemnizaciones que se hicieron estuvieron muy lejos de poder cubrir las necesidades económicas, lo que sí se puede decir, es que se generaron grandes movilizaciones en apoyo a las nuevas situaciones. Incluso sectores como la iglesia y los empresarios conservadores, aplaudieron esa decisión.

Para la gran mayoría la expropiación significaba el fin del imperialismo, que por tantos años había desangrado a México.